
- Te invito.
- ¿A que?
- A darme un beso.
- ¿Por que?
- Porque te quiero.
- ¿Desde cuando?
- Desde ayer.
- ¿Y por que?
- Porque me ilusione.
- ¿De que?
- De las caricias de tus manos,
de los besos de tus labios.
- ¿Y cuando los probastes?
- Cuando tus ojos me miraron,
cuando mis manos te tocaron,
cuando mis pechos te rozaron.
- Pues no me entere.
- Porque no me conocias,
porque en mis sueños tu salias.
- Pero.... no me conoces.
- Si te conozco, eres el hombre de mis sueños,
el que cada noche me regala sus besos,
el que roza con sus labios mis pechos,
el que me hace estremecer cuando duermo.
- Creo que te empiezo a conocer.
- ¿Tambien de tus sueños?
- Eres la mujer que me mira con ojos miel,
que acaricia mi cara y me deja responder.
- ¿Responder a que?
- A las caricias que me das cada vez que te veo,
en ese sueño eterno.
- No sabemos nuestros nombres.
- Yo me llamo Manuel y ese beso quiero darte.
- Yo me llamo Nereida y me quema la sangre de mis venas.
- Eres flor en primavera.
- Y tu un cielo lleno de estrellas.
- ¿Me dejas dartelo?
- ¿El que?
- El beso al que me invitastes.
- Pues damelo.
- Tus labios son de pura miel,
ya que tu lengua me hace enloquecer.
- Eres el hombre de mi vida,
y si por mi fuera de ti no me separaria.
- Esque no te vas a ir, porque, tu, mujer, seras para mi,
y nunca te iras o me haras morir.
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